Carta de Rolando Garibotti al Presidente de Parques Nacionales


Al Sr. Héctor Espina, Presidente de la Administración de Parque Nacionales
Avenida Santa Fe 690
1059 Capital Federal

4 de Agosto de 2005

Estimado Señor:

En la presente quiero exponer una serie de razones por las cuales me opongo al cobro de permisos para ascensos al Cerro Tronador, Volcán Lanín y Cerro Fitz Roy-Cerro Torre (Resolución 297, Capítulo IX, Artículo 22). Le pido tenga a bien leer estas razones, y tomarlas en consideración a la hora de tomar una decisión. Adjunto también a esta carta un documento que compila un centenar de opiniones en contra de esta medida, que incluye desde los argumentos del guardaparque Adrián Falcone de la Seccional Lago Viedma hasta una carta proveniente del British Mountaineering Council que posee 55.000 socios. Estas opiniones han sido enviadas por correo o por e-mail, y copias de las mismas obran en mi poder.

Como presentación personal quiero decirle que llevo 20 años dedicados a las actividades de montaña, disfrutando de la naturaleza en una de sus expresiones más crudas. He escalado innumerables montañas en los Andes Patagónicos y el mundo, desde el Cerro Tronador cuando era chico, al Cerro Fitz Roy (tres ascensos), el Cerro Murallón, el Cerro Paine Grande, pasando por las Rocallosas de Canadá y Colorado, las grandes torres de calcáreo de los Dolomitas, los Alpes Franceses, los Jebels de Jordania, las grandes paredes del Yosemite, las montañas heladas de Alaska, etc. Sin ser mi fuente de ingresos, durante gran parte de los últimos diez años he dedicado muchísimo de mi tiempo a la historia y la difusión de mis montañas más amadas, el Cerro Fitz Roy, el Cerro Torre y las agujas aledañas. Mis artículos han sido publicados en numerosas publicaciones de montaña y excursionismo del mundo, desde el anuario del Club Andino Bariloche, a revistas tales como: Desnivel (España), Vertical (Francia), Climbing (USA), Rock and Ice (USA), High (Reino Unido), Climb (Reino Unido), Alp (Italia), Rivista della Montagna (Italia), Jamesak (Eslovakia), Grif (Eslovenia), Azero (Polonia), Headwall (Brasil), el anuario American Alpine Club Journal (USA), varios capítulos en el libro Cerro Torre-Mythos Patagonien (AS-Verlag 2004), etc.

Dado que conozco personalmente y en profundidad la situación en la zona del Cerro Fitz Roy y Cerro Torre (Chaltén) me limito a comentar en detalle sobre ésta. Sin embargo considero que las razones por las cuales me opongo a esta medida se pueden aplicar también al Parque Nacional Lanín y al Parque Nacional Nahuel Huapi.

Se puede suponer una serie de razones por las cuales la APN podría considerar necesario establecer el cobro de permisos de escalada:

**Que el número de escaladores sea tan importante que los guardaparques existentes no den abasto a suplir con las necesidades y el control de los mismos.
**Que los escaladores sean responsables de degradación ecológica importante.
**Que los guardaparques sufran de una sobrecarga importante de trabajo como resultado de la necesidad de llevara cabo numerosos rescates de escaladores.
**Por semejanza con el modelo de cobro de tasas de ascensión utilizado en Aconcagua, similar también al del Monte Mc Kinley en Alaska.


Un análisis exhaustivo de la problemática confirma que ninguna de las razones mencionadas anteriormente serían válidas y aplicables en relación a la zona del Cerro Fitz Roy y Cerro Torre.

Cantidad de usuarios en el área considerada

**Según las estadísticas de la Seccional Lago Viedma del Parque Nacional Los Glaciares en Chaltén, los escaladores representan sólo el 0,57 por ciento de los visitantes en esa área (o sea, 57 de cada 10.000, totalizando menos de 200 en la temporada 2004-05). Este número reducido de escaladores se debe principalmente a las características técnicas de los cerros, paredes y agujas de la zona, y a la climatología adversa reinante. Hay una percepción generalizada que supone que gran parte de los escaladores visitantes son profesionales de la montaña y que ganan fortunas por subirlas. Esto es un error. Quienes escalan aquí, en un 98% son deportistas ilusionados por el desafío. Cabe destacar que debido a la dificultad técnica y a la climatología, en estas montañas no se realizan ascensiones guiadas, salvo rarísimas ocasiones, que pueden contarse con los dedos de una mano. Como ejemplo, el Cerro Fitz Roy, en su larga historia de 50 años desde su primera ascensión, ha recibido apenas dos ascensiones que comprendieron la relación cliente-guia. Ciertamente, no es el “negocio” el motivo que genera la actividad de los escaladores en esta zona.

Impacto Ambiental

**Si el impacto ambiental fuese el motivo que impulsa esta medida, habría una gran desigualdad, ya que, en el caso del Parque Nacional los Glaciares, un escalador pagaría un permiso de 600 pesos, mientras que una compañía de trekking, con licencia para llevar cientos de personas a esa misma zona, sólo pagaría 1500 pesos al año. Más aun si consideramos que en los últimos años la mayoría de los escaladores que visitan la zona del Fitz Roy hace base en El Chaltén, en lugar de usar los tradicionales campos-base. Esta tendencia ha disminuido significativamente el impacto ambiental producido por los escaladores dentro del Parque, que de por sí era limitado, de bajo impacto y de carácter sustentable. Durante este mismo período el número de visitantes que hace caminatas y acampa dentro del Parque se ha incrementado enormemente, y a varias empresas de trekking se les ha incluso permitido instalar campamentos semi-permanentes, con grandes carpas comedor, lo cual sin duda causa un impacto ambiental importante, dudosamente sustentable.
A la luz de la cantidad de visitantes dedicados estas diversas actividades y del impacto que producen, la medida que la APN considera implementar resultaría discriminatoria, porque afectaría sólo a los escaladores, y no a otros grupos de usuarios del Parque, como lo son los caminantes, pescadores, observadores de aves, fotógrafos, jinetes o kayakistas, quienes no tendrían que pagar ningún arancel especial para practicar sus actividades.

Rescates

**El número de accidentes de escaladores en el área del Cerro Fitz Roy y Cerro Torre es bajísimo, habiéndose constatado menos de 20 accidentes fatales en la zona desde1950 a la fecha, representando menos de 1 cada dos años.

**Dado el alto nivel de dificultad de las montañas de esta zona, los escaladores que la visitan son en su gran mayoría muy experimentados. Como consecuencia, la mayor parte de los rescates son auto-rescates, o son llevados a cabo por compañeros escaladores. En las raras ocasiones en que se necesita más ayuda, la responsabilidad recae en la Comisión de Auxilio Fabio Stedile (grupo de rescate voluntario de El Chaltén). Aunque los guardaparques han otorgado siempre una gran colaboración, facilitando el contacto por radio, el uso de caballos y otros apoyos logísticos durante los rescates, su formación, experiencia y múltiples responsabilidades no les permite hacerse cargo de ellos, especialmente cuando se deben realizaren terreno técnicamente complicado (glaciares, paredes verticales, etc).Por lo tanto, la participación de los guardaparques en los rescates de escaladores en general no difiere de la ayuda que prestan en rescates de visitantes que, como por ejemplo los caminantes, no pagarían permiso. Sin embargo cabe destacar que los rescates de escaladores son puntuales, conociéndose la ubicación precisa del herido, lo cual requiere muchos menos medios y personal que la búsqueda, por ejemplo, de caminantes perdidos. En una carta fechada en Febrero de 2005, el guardaparque Adrián Falcone confirma que: “ha sido mayor la inversión de tiempo del personal y medios empleado en realizar trabajos de rescate a caminantes que a escaladores”.

**Sería erróneo intentar aplicar medidas basadas en la filosofía de rescate de zonas muy frecuentadas por escaladores, como son los Alpes, y aplicarlas en un área que recibe un número muy reducido de escaladores (menos de 200 durante la pasada temporada). La zona del Chaltén es un lugar que carece de la infraestructura y los recursos necesarios para imitar el modelo europeo (el helicóptero más cercano está a 600 kilómetros de distancia, y puede actuar sólo cuando el mal tiempo reinante le permite volar). Crear un equipo de rescate profesional, capaz de llevar adelante rescates en las paredes del Cerro Fitz Roy o Cerro Torre costaría décadas de entrenamiento de personal y una suma de dinero impensable, muy superior a lo que se podría llegar a recaudar a través del cobro de la tasa propuesta. Por otra parte al asumir responsabilidades de este tipo se correría el riesgo de demandas judiciales abultadas.

**Cabe destacar que en ningún país de Europa se cobran permisos de ascensión, y en España, Italia y Francia tampoco se cobran los rescates, que se brindan como servicio publico a los ciudadanos (Fuentes: Pelotón Gendarmerie de Haute Montagne en Chamonix: pghm.chamonix-mont-blanc@wanadoo.fr o por teléfono al 00-33-4-50-53-16-89; Revista Desnivel #218, Dic. 2004). En los Parques Nacionales de Norte-América tampoco se cobran los rescates, que se brindan con espíritu samaritano, para evitar posibles juicios, y para evitar que se haga abuso de los mismos, con la idea que un servicio gratuito no puede ser exigido y por lo tanto es brindado solo cuando es absolutamente necesario. Esta política tiene como fin responsabilizar al usuario de sus propias acciones (Fuente: Renny Jackson, Grand Teton National Park District Ranger, teléfono 00-1-307-739-3333).

**En España, Francia, Italia, Suiza, Austria y Alemania los clubes y federaciones de montaña proveen un seguro de rescate a sus miembros como parte de los beneficios de asociación. En Argentina, y en muchos otros países, no existen compañías que aseguren este tipo de actividades, por lo tanto sería incongruente pedir a los escaladores seguro (una de las varias propuestas que han circulado), algo que les sería imposible obtener, que impediría al 100% de los deportistas argentinos y a un porcentaje alto de los extranjeros escalar en estas montañas.

Ejemplos erróneos.

**Dadas las condiciones de esta área, sería un grave error pensar en copiar las medidas que se aplican en el Cerro Aconcagua, en la Provincia de Mendoza o en el Monte Mc Kinley, en Alaska, donde se cobra una tasa de ascensión. En estos lugares los escaladores conforman el grupo más importante de usuarios, no siendo este el caso en Chaltén donde, como mencioné antes, los escaladores son sólo el 0.57% de los visitantes. En efecto, durante la temporada 2003-04 los campos base del Parque Provincial Aconcagua fueron visitados por 3702 escaladores y 2372 caminantes (Fuente: www.aconcagua.com). Mientras que en el Monte McKinley, el 100% de los 1338 visitantes del campo base y campo avanzado a 4000 metros, en la temporada 2005, fueron escaladores (Fuente: Denali National Park). El gran flujo de escaladores a estas dos montañas se debe a su baja dificultad técnica y al hecho que siendo las dos montañas más altas de América del Sur y del Norte respectivamente, llaman la atención de escaladores menos especializados que los que visitan el área del Cerro Fitz Roy. Este flujo de escaladores ha llevado a que se deban instaurar programas especiales de manejo para dar información, proveer ayuda y recolectar residuos.

**Por otra parte, volviendo al tema rescates, pero relacionándolo con el modelo utilizado en Aconcagua donde, a través del decreto 1491/03 de la Dirección de Recursos Naturales Renovables (Fuente: http://www.aconcagua.mendoza.gov.ar) cobra un canon para cubrir en parte los costos “de la patrulla de rescate y de las evacuaciones aéreas”, podría tener ramificaciones legales negativas para la APN. En efecto, al cobrar de antemano el costo de posibles rescates la APN se vería en la obligación legal y “contractual” (servicio pre-pago) de proveerlos. Garantizar este tipo de servicios en una cadena montañosa tal como el Macizo del Cerro Fitz Roy-Cerro Torre, con la climatología y dificultad técnica que presenta, implicaría un desembolso de fondos muy superior a lo que se pudiera llegar a recaudar a través del cobro de permisos a los pocos escaladores que visitan la zona. Si bien por ley la APN tiene el mandato de preservar la seguridad de los visitantes a los Parques Nacionales, entrar en una relación contractual, tal como lo hace la Provincia de Mendoza, expondría a la APN a posibles acciones legales en caso de no poder llevarlos a cabo exitosamente. Como prevención a esta eventualidad, el cobro de permisos en el Monte Mc Kinley de Alaska se destina pura y exclusivamente para costear gastos administrativos, de información y de recolección de residuos, mientras que los fondos para cubrir el costo de los rescates tienen otro origen (Fuente: Daryl Miller, Denali National Park South Disctric Ranger, daryl_miller@nps.gov, o al teléfono 00-1-907-733-9106).

Experiencias similares en los Andes Patagónicos.

**Hasta hace dos años, y por casi una década, el Parque Nacional de las Torres del Paine, en Chile, tuvo un sistema similar al que la APN propone (inicialmente U$A 1000 por expedición, luego U$A 150 por escalador). Pero entendieron que era una política equivocada, y considerando la mala imagen que generaba hacia el Parque y los escasos fondos que generaba, decidieron rescindirla. Hoy los escaladores que visitan el Paine pagan el permiso de entrada al parque como cualquier otro visitante (U$A 12). El miembro de la CONAF (versión chilena de la APN) y ex Intendente del Parque Nacional Torres de Paine, Guillermo Santana, puede brindar mayor información sobre los motivos que llevaron a este cambio de política, desde su oficina de la CONAF en Puerto Natales (teléfono 00-56-61-411-438 o por email: gsantana@conaf.cl ).

Cuestiones logísticas

**Las estrategias y técnicas que aplican los escaladores hoy son muy diferentes a las que se aplicaron históricamente: para escalar el Fitz Roy o las montañas circundantes antes se instalaban en los campamentos base y permanecían en ellos hasta tener el clima apropiado. Mientras que hoy los escaladores se alojan en El Chaltén, y parten directamente a escalar a cualquier hora, por uno de los múltiples accesos, haciendo cumbre y bajando directamente hasta su alojamiento. Con la cantidad de accesos existentes, cuál es el número de guardaparques que serían necesarios para controlar esto? Desarrollar la estructura administrativa necesaria para hacerlo, si fuera posible, sería probablemente más costoso que el rédito de la tasa misma.

Turismo y difusión.

**La APN no puede dejar de reconocer que los escaladores, desde el Padre De Agostini en adelante, han sido los promotores de estas montañas, incluso mucho antes de que el Parque Nacional fuera creado. El interés turístico que existe hoy por estas montañas surgió a partir de ellos, y es indudable que este turismo genera recursos importantes para el país, trabajo e ingresos distribuidos a lo largo de una gran cadena.

**Sería importante que la APN mantenga coherencia con la política llevada adelante por la Nación en materia de turismo. Si la Nación sale a vender al mundo sus bellezas, debe adecuar su accionar a esta política. Esto no significa no cumplir con las obligaciones de conservar para las presentes y futuras generaciones el patrimonio natural y cultural que la misma Nación puso bajo nuestro resguardo.

**La medida es tomada sin haber escuchado a quienes opinaron en el “Taller de Montañas, Senderos y Servicios” que se realizó en Noviembre 2004. En esa ocasión la APN congrego a los individuos mas representativos de la actividad publica y privada en el Parque, gente que representa un vasto arco de intereses y actividades: empresarios, guías, guardaparques, residentes, etc; quienes de manera enfática y unánime expresaron su oposición a que se cobren tasas de ascensión.

Fundamentos de base. Conclusiones.

**El entorno natural de los Parques Nacionales es un espacio de libertad que resulta indispensable para la salud de cualquier sociedad. Es esencial que el acceso a este tipo de áreas no sea discriminatorio, para que todos y cada uno de los ciudadanos puedan disfrutar de estos tesoros naturales.

**Si APN decide adoptar nuevos criterios sobre seguridad y responsabilidad, estos deben ser extendidos a cubrir a todos los “usuarios” de áreas protegidas: pescadores, caminantes, observadores de aves, fotógrafos, ya que ellos también pueden sufrir, y de hecho sufren accidentes realizando sus actividades. Responsabilizar a un grupo de usuarios en particular sería discriminatorio. El enfoque de la política institucional de la APN ha estado desde siempre orientado hacia el objetivo de cuidar el patrimonio natural y cultural, para lo cual se le ha provisto de los recursos necesarios. Si además, se decide agregar la obligación institucional de proteger a los visitantes en sus diversas actividades, lo que se debería exigir es un aumento sustancial del presupuesto existente.

**Los nuevos criterios sobre seguridad y responsabilidad propuestos ponen en juego el mandato especificado en la Ley Nº 22.351 de Parques Nacionales que define, en su Artículo 1, a los Parques Nacionales como “áreas que por sus extraordinarias bellezas o riquezas serán protegidas y conservadas para el goce de las presentes y futuras generaciones”. Más allá de tomar “las precauciones que sean razonables con el objetivo de mejorar la seguridad y la protección del visitante, empezando por informar y advertir adecuadamente sobre los riesgos inherentes a las áreas silvestres” (Plan de Gestión Institucional para los Parques Nacionales - punto J) la APN no debería contradecir lo estipulado por el Artículo 1 de la Ley Nacional. El caso del Parque Nacional Los Cardones, donde las cumbres más altas están vedadas por falta de medios para llevar a cabo rescates, es un ejemplo triste del porvenir, si se decide aplicar nuevos criterios sobre seguridad y responsabilidad, que involucren y responsabilicen a la APN por las acciones de todos y cada uno de los visitantes, algo que difícilmente puede ser considerado “razonable”. Aquellos que disfrutamos y gozamos del los Parques Nacionales y su entorno natural lamentaremos profundamente que se lleve adelante este tipo de política, que llevaría inevitablemente a prohibiciones tales como la mencionada anteriormente. Ya que será absolutamente imposible crear grupos de rescate que trabajen de manera efectiva, se prohibirán también las ascensiones al Cerro Fitz Roy? Al Cerro Murallón? al Cerro San Lorenzo? Se prohibirán las caminatas en el Hielo Continental? La pesca en lagos remotos? Las caminatas en valles recónditos? Porque debe la APN menospreciar la capacidad de sus visitantes, e impedir que los mismos, por su “propia seguridad”, dejen de gozar de las extraordinarias bellezas y riquezas de las áreas protegidas, tal como lo prescribe la Ley 22.351? Debe la APN pasar de ser un ente dedicado a la conservación y preservación de los bienes naturales y culturales a ser un ente controlador de las acciones de las personas? Desde el punto de vista de aquellos que disfrutamos y gozamos del entorno natural la respuesta es un contundente NO! En esta medida que la APN propone (Resolución 297, Capítulo IX, Artículo 22) se intuye un cambio de filosofía que cambiaría el paradigma establecido hace más de cien años por el Dr. Francisco Moreno.

**Esto no implica que deba permitirse la escalada u otras actividades en todos los ámbitos de los Parques Nacionales, ya que considero que la preservación de ciertas áreas por razones ambientales o ecológicas debe seguir siendo uno de los objetivos primordiales de la APN.

**Como usuarios, cuando visitamos zonas de carácter prístino, como lo son los Parques Nacionales, debemos comportarnos de manera responsable, moviéndonos dentro de los límites de nuestras capacidades. Promover una actitud de auto suficiencia no sólo aumenta la calidad de la experiencia, sino que, a su vez, genera una conducta responsable y representa la mejor medida para disminuir el número de accidentes y el deterioro ambiental. Esta responsabilidad y autosuficiencia, es lo que convierte estas visitas en experiencias memorables y enriquecedoras. A esto hace referencia el Perito Moreno cuando escribe, en su carta de donación de las tierras del Parque Nacional Nahuel Huapi: “Cada vez que he visitado esa región, me he dicho que convertida en propiedad pública inalienable llegaría a ser pronto centro de grandes actividades intelectuales y sociales y, por tanto, excelente instrumento de progreso humano” .... “Así, en aquella magnificencia tranquila podrán encontrar sano y adecuado panorama los habitantes de ambos lados de los Andes, y contribuir, reunidos en comunidad de ideas durante el descanso y solaz cada vez más necesarios en la vida activa del día, a resolver problemas que no llegarán a solucionar nunca los documentos diplomáticos, y los visitantes del mundo entero, entremezclado intereses y sentimientos en aquella encrucijada internacional, beneficiarán más aún el progreso natural de la influencia que por las condiciones geográficas corresponde a este extremo de América en el hemisferio austral.” ....” y que no se hagan más obras que aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante culto, cuya presencia en esos lugares será beneficiosa a las regiones...” (1903).

Quedo a su disposición para cualquier consulta o inquietud, y lo saludo cordialmente

Rolando Garibotti

C.C. 1545
8400 Bariloche
rgaribotti@aol.com

c.c. a:
Julio Ciurca Vicepresidente de la APN.
Don Raúl Chiesa Vocal de Directorio.
Patricia Gandini Vocal de Directorio.
Juan Salguero, Intendente Parque Nacional Nahuel Huapi.
Salvador Vellido, Intendente Parque Nacional Lanin.
Carlos E. Corvalán, Intendente Parque Nacional Los Glaciares.
Guillermo Martin, Director de Aprovechamiento de Recursos.
Norberto Ovando, Asesor APN.


  "Llamado a las Armas" Por Bean "Poroto" Bowers y Rolando Garibotti.

En diciembre de 2004 la Administración de Parque Nacionales de Argentina aprobó una medida (Resolución 297, Capítulo IX, Artículo 22) que instaura el pago de un permiso de escalada de 600 pesos por persona para escalar en el Fitz Roy y los picos circundantes, incluidos los del grupo del Cerro Torre, de 300 pesos para ascender al Volcán Lanín en provincia de Neuquén, y de 450 pesos para ascender al Cerro Tronador en Provincia de Río Negro (con una rebaja del 50% para los Argentinos). Hubo una inmediata y fuerte reacción contra esta medida por parte de montañistas y guarda-parques, y antes de que la nueva regulación entrara en vigor a finales de enero, la Administración decidió dejarla en suspenso, hasta que pudieran estudiar el tema mas profundamente.

Ya que este proceso de estudio se está llevando a cabo actualmente, es extremadamente importante hacernos oír en este tema. A continuación detallamos una lista de las razones por las que nos oponemos a esta medida, y aunque probablemente no estés de acuerdo con todas ellas, servirán para ayudarte a formar una opinión sobre el tema. Al pie de esta carta incluimos una lista con los nombres y direcciones de correo electrónico de los directivos de la Administración de Parque Nacionales. Si alguna vez visitaste esta zona, o estás fascinado por las historias y fotos que oíste y viste, estaríamos muy agradecidos si pudieses dedicar algunos minutos a escribir un e-mail expresando tu opinión sobre la regulación propuesta.

Razones
- El entorno natural de los Parques Nacionales es un espacio de libertad que resulta indispensable para la salud de cualquier sociedad. Es esencial que el acceso a este tipo de áreas sea libre, o al menos prácticamente libre, para que todos y cada uno de nosotros podamos disfrutar de estos tesoros naturales. Al menos, si se requirieran permisos, éstos no deberían ser discriminatorios.

- Esta medida en particular es discriminatoria porque afecta sólo a los escaladores, pero no a otros grupos de usuarios del Parque como lo son los senderistas, jinetes o kayakistas, quienes no tendrían que pagar ningún arancel especial para practicar sus actividades.

- Según las estadísticas de la Seccional Lago Viedma del Parque Nacional Los Glaciares (en Chaltén), los escaladores representan sólo el 0,57 por ciento de los visitantes (57 de cada 10000, menos de 200 en la temporada 2004-05) a este área (cadena del Fitz Roy y Cerro Torre).

- En el caso del Fitz Roy y Cerro Torre, mientras cada escalador pagará un permiso de 600 pesos, una compañía de trekking, con licencia para llevar cientos de personas a esta zona, sólo pagaría 1500 pesos al año. Obviamente, no parece que el sobre-uso y el posible impacto ambiental sean los motivos que impulsan esta medida de la Administración de Parques Nacionales.

- Hasta hace dos años, y durante mucho tiempo, el Parque Nacional de las Torres del Paine, en Chile, tuvo un sistema similar al que la Administración Argentina propone, pero entendieron que era una política equivocada, y decidieron dejarla de lado. Actualmente, los escaladores que visitan el Paine sólo pagan el permiso de entrada al parque como cualquier otro visitante.

- Aunque las medidas propuestas no especifican las razones de este costoso permiso de escalada, parece que la excusa es el alto costo asociado a los rescates. Lo que esto no tiene en cuenta es que la mayoría de los rescates de montañistas en la zona del Fitz Roy y Cerro Torre son auto rescates, o son llevados a cabo por compañeros escaladores. En las raras ocasiones en que se necesita más ayuda, la responsabilidad recae en la Comisión de Auxilio Fabio Stedile (Grupo de rescate voluntario de El Chaltén). Aunque los guarda-parques han representado siempre una gran ayuda, facilitando el contacto por radio, caballos y otro apoyos logísticos durante los rescates, su formación no les permite hacerse cargo enteramente y responder a todos ellos, especialmente cuando se deben realizar en terreno técnicamente complicado (glaciares, paredes y demás). Por lo tanto, su participación en los rescates de escaladores en general no difiere de la ayuda que prestan en rescates de visitantes que no pagarían permiso (caminantes, etc). Por otra parte, sería erróneo aplicar medidas basadas en la filosofía de rescate de zonas muy frecuentadas por escaladores, como los Alpes, y aplicarla en un área que recibe un número muy reducido de escaladores (menos de 200 durante la pasada temporada). Sin contar con que la zona del Chaltén es un lugar que carece de la infraestructura y los recursos necesarios para imitar el modelo europeo (el helicóptero más cercano está a 600 kilómetros de distancia, y puede actuar solo cuando el mal tiempo reinante le permite volar). La zonas de escalada en Patagonia son prístinas, algo de lo que Europa, desafortunadamente, carece, y por eso cualquier acercamiento al manejo de usuarios debe ser intrínsicamente diferente.

- Es también erróneo copiar las políticas de zonas como el Mt. McKinley de Alaska y el Aconcagua de Argentina (las montañas más altas de América del Norte y del Sur), donde se paga un tasa por escalar. En estos lugares los escaladores conforman un porcentaje muy importante de los visitantes totales (durante la temporada 2003-04 visitaron los campos base del Parque Provincial Aconcagua 3702 escaladores contra 2372 caminantes. En el caso del McKinley el 100% de los visitantes al campo base y campo avanzado a 14000 pies son escaladores), y muchos de ellos, debido al la poca dificultad técnica de estas montañas, tienen poca experiencia. Debido a esto, se han instaurado programas especiales de manejo para dar información y proveer ayuda. El cobro de permisos se destina a cubrir los costos de estos programas. El macizo del Fitz Roy y Cerro Torre, con sus montañas de altisima dificultad técnica atrae casi exclusivamente a escaladores veteranos y muy experimentados. Esto lleva a que haya muchos menos escaladores que visitan la zona: 200 en la temporada 2004-05 contra los 3702 en la temporada 2003-04 a Aconcagua, o los 1300 en la temporada 2001 a McKinley; y a que haya muchos menos accidentes (menos de 20 accidentes fatales desde 1950).

- Lo que está en juego aquí es la esencia de la aventura. Cuando visitamos una zona salvaje debemos comportarnos de manera responsable, moviéndonos dentro de los límites de nuestras capacidades. Esto es lo que convierte a las actividades al aire libre en lugares prístinos en experiencias memorables y enriquecedoras. Promover una actitud de auto suficiencia, no sólo aumenta la calidad de la experiencia, sino que, a su vez, es la mejor medida para disminuir el número de accidentes que, de por sí en la zona del Fitz Roy y Cerro Torre, son bien pocos (menos de 20 accidente fatales de escalada desde 1952 a la fecha).

- Creemos que la Administración de Parque Nacionales debe limitarse a informar a los visitantes de los riesgos potenciales existentes, pero no debe hacerse responsable de los actos ni de los errores que estos visitantes puedan cometer. Si, en su papel de ente regulador, Parques Nacionales comienza a cobrar tasas para costear los rescates, proporcionando un especie de seguro a los usuarios, indirectamente Parques Nacionales se convertiría en responsable de los posibles accidentes. Además, será inevitable que en poco tiempo se pongan en vigencia prohibiciones y controles que lamentaremos profundamente, ya que degradarían el valor del entorno salvaje como terreno de aventura.

Basándote en esto argumentos, o en algún otro que puedas tener, confiamos en que dediques algo de tiempo a escribir una carta personal (para la que podes copiar lo expuesto anteriormente) y envíasela vía e-mail a los directivos de la Administración de Parque Nacionales Argentina que listamos más abajo. Cuando escribas incluí por favor tu nombre completo y dirección postal indicando en el asunto del correo electrónico "Comentarios sobre la Resolución 297, Capitulo IX, Articulo 22":

- Hector Espina (hespina@apn.gov.ar) Presidente de la Administración de Parque Nacionales de Argentina
- Julio Ciurca (vicepresidencia@apn.gov.ar) Vicepresidente.
- Don Raúl Chiesa (rchiesa@apn.gov.ar) Vocal.
- Patricia Gandini (pgandini@apn.gov.ar) Vocal.

Envía una copia de tu carta a fitzroy_chalten@yahoo.com, adonde también puedes escribir si tenes alguna pregunta. Desde ya, muchas gracias por toda la ayuda que puedas proporcionar.


* “Poroto”, de origen estadounidense, es uno de los andinistas mas activos en la zona del Fitz Roy y Cerro Torre de los ultimos años. Entre las muchas ascensiones que ha realizado en la zona se pueden nombrar, el Cerro Torre, la Torre Egger, la segunda ascensión a la Aguja Desmochada, la cara sur-oeste del Cerro Fitz Roy y muchas mas. “Rolo”, originario de Bariloche, es el andinista Argentino mas activo en las montañas patagónicas de la ultima decada. Sus ascensiones mas notable son tres ascensos al Cerro Fitz Roy (caras: norte, sur-oeste y oeste), la Aguja Standhardt, El Cerro Murallón, solitarias a la Mermoz, Saint Exupery y Mariano Moreno y muchas mas.