"Equipamiento y cuestiones éticas" por Rolando Garibotti

La aparición de innumerables escuelas de escalada deportiva (palestras naturales equipadas exclusivamente con clavos de expansión) en los últimos años ha llevado a que se considere como inevitable e indispensable el rol protagónico del “clavo de expansión”. Si bien gran parte de las escuelas que se han equipado no permiten ningún otro tipo de seguros, parece que por costumbre se ha transferido su uso a zonas y rutas donde previamente estos no eran considerados necesarios.

Un ejemplo puntual es la vía González-Iglesias en la Punta Luhrs del Cerro López. Esta vía fue escalada en los años 60 utilizando seguros naturales (clavos mayormente) y, a pesar de que, gracias a los avances del equipo, puede ser escalada de manera segura usando casi exclusivamente seguros móviles, hace poco fue equipada enteramente con parabolts y químicos. Muchos de estos seguros fijos están colocados al lado de fisuras que aceptan seguros móviles perfectamente. Poco después hubo una propuesta de llevar adelante un equipamiento similar en la vía Normal de la Torre Principal del Catedral, que por suerte fue frenada a tiempo. Si bien estos casos son particularmente extremos, esta tendencia de considerar como inaceptable los niveles de seguridad de vías antiguas se ha extendido más de lo esperado.

Durante el re-equipamiento que realicé en Frey no agregué parabolts en ninguna de las vías, y en varios casos saqué parabolts o espits que habían sido agregados a vías ya existentes. Respetar el carácter de las vías existentes es una norma aceptada en todo el mundo y es la mejor manera de garantizar que varios estilos de escalada puedan coexistir en una misma zona, preservando la riqueza que cada uno de ellos aporta. No porque hoy este de moda la escalada segura, con riesgos limitados, hace falta uniformizar las vías que proponen un tipo de experiencia diferente. La única manera de preservar el espacio de libertad que nos ofrece la escalada es respetando esta diversidad.

Para parte de los escaladores, el atractivo de la escalada reside en afrontar, cuanto más posible, en sus propio términos los problemas y las adivinanzas que nos presenta la naturaleza. Este tipo de filosofía implica sobre todo minimizar el uso de seguros fijos, en particular clavos de expansión, con la idea de que el encanto de la escalada reside en la riqueza del proceso, la profundidad de las sensaciones que nos brinda, y no en alcanzar un punto geográfico determinado. Siendo que el terreno de aventura es un recurso limitado, ya que algún día acabaremos por escalar toda la piedra disponible, el valor de esta filosofía reside en maximizar el rédito que nos brinda cada metro transitado.

Los ingleses en particular, han adoptando este tipo de ética, que les permite transformar veinte metros de una roca cualquiera en una gran aventura que puede requerir varios años de esfuerzo y regalar una experiencia más que memorable. Usando una serie de estilos que van del “a vista común” a practicar las vías con cuerda de arriba por varios días antes de puntearlas (head-point), logran minimizar el uso de los seguros fijos y preservar de esa manera cuanto más posible el carácter original de la roca. Este tipo de ética requiere mucha paciencia, pero siendo que lo que alimenta el alma no es el punto geográfico alcanzado sino la calidad del camino recorrido, que apuro puede haber?

Si bien personalmente no creo que sea adecuado pretender que todos tengamos la misma visión y practiquemos la actividad de la misma manera, si me parece importante que como comunidad como mínimo respetemos el legado histórico, a veces incomprensible, que nos ha sido encomendado.

Rolando Garibotti